Muchos tienen tatuado en los
huesos el paradigma de la competencia, sobre todo en el mundo del
emprendimiento y los negocios, aumentar la competencia parece ser clave para el
crecimiento y el desarrollo y bla, bla, bla… Nadie se detiene a pensar en que
ese paradigma lejos de impulsar el verdadero desarrollo, lo frena.
Afortunadamente el mundo avanza más allá de las miradas particulares y egoístas
que cada uno de nosotros tenga, y ese modelo de supuesto desarrollo, choca de
frente con las nuevas tecnologías que abren el mundo al compartir y por tanto,
a la cooperación.
La idea de que somos dueños de
nuestras ideas y de que merecemos patentarlas y cobrar por ello, al menos a mi
me parece arrogante, arrogante porque lo cierto es que el proceso de creación
de una idea, de una solución, de una innovación, en realidad se sostiene en un
cumulo gigantesco de otras ideas, soluciones e innovaciones que están mucho
antes que las nuestras. De hecho nada de lo que se nos pueda ocurrir, por muy
novedoso que nos parezca, surge de la nada y mucho menos puede ser concretado
sin el apoyo de otras ideas, de otras personas, de otras tecnologías.
En la actualidad el mundo está
girando hacia el trabajo colaborativo, emergen espacios de encuentro entre
empresarios del mismo rubro que ya no guardan sus "secretos del éxito", sino que
lo comparten, la red se llena de emprendedores compartiendo sus experiencias,
las incubadoras de negocio comparten sus estrategias e incluso se han creado
licencias abiertas, el famoso código abierto que permite la mejora continua y
el trabajo colaborativo de miles, sino millones de personas para desarrollar
nuevos software o nuevas tecnologías, como las máquinas auto-replicantes del
proyecto RepRap, por dar un solo ejemplo, de miles.
Esta nueva manera de emprender no
es sólo una nueva manera de hacer negocios, es una nueva forma de vida, es una
nueva mirada, es un nuevo paradigma. Es una novedad para la cultura que hemos
estado desarrollando los últimos 6 mil años y que se enfrenta claramente a su
última y mayor crisis, pero no es una novedad para otras culturas, tampoco para
nuestra especie y mucho menos para la naturaleza que trabaja, constantemente,
de manera co-operativa.
Prestar atención a la naturaleza
y su operar sinérgico es una de las claves que nos permitirá superar la locura
colectiva de creer, como hasta ahora muchos siguen creyendo, que es la
competencia la clave de la supervivencia, del desarrollo, del bienestar. Si
somos capaces de restaurar el paradigma innato de la co-operación, podremos
superar esta etapa de nuestro desarrollo como civilización, ese es nuestro más
interesante emprendimiento, nuestro mayor desafío y a eso los invitamos a
participar cuando creamos esta red de Prosumidores.
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